





De Antequera partió el moro tres horas antes del dia,con cartas en las manos en que socorro pedia. Escritas iban con sangre,mas no por falta de tinta.El moro que las llevaba ciento y veinte años había,la barba tenía blanca ,la calva le relucía;alhaleme en su cabeza con borlas de seda fina;caballero en una llegua,que caballo no queria solo con un pajecico que le tenga compañia.












Que yo también comparto los mismos miedos, también busco una cinta para atar el tiempo. También arrastro conmigo una cadena de sueños.
Ismael Serrano




